Alguien dijo un día una indudable verdad: olvidamos las pequeñas alegrías por lograr la gran felicidad. ¿Y para qué medir el tiempo si lo nuestro es esperar?. Para qué sentir los vientos si la vida nos da igual y para qué queremos todo lo que vemos si al final, no sabemos ni siquiera si es fantasía o realidad. Estoy buscando en vano una sola explicación, que de una vez por todas justifique tanta incomprensión; si la vida nos importa, y si no somos tan idiotas, ¿por qué nos dedicamos a cubrir el mundo de dolor? Y es cierto que miles de niños se alimentan sólo con arroz; y cuando miras al de al lado y lo ves tan necesitado, ¡que regalo tan preciado La Fortuna nos ha dado!domingo, 19 de junio de 2011
Alguien dijo un día una indudable verdad: olvidamos las pequeñas alegrías por lograr la gran felicidad. ¿Y para qué medir el tiempo si lo nuestro es esperar?. Para qué sentir los vientos si la vida nos da igual y para qué queremos todo lo que vemos si al final, no sabemos ni siquiera si es fantasía o realidad. Estoy buscando en vano una sola explicación, que de una vez por todas justifique tanta incomprensión; si la vida nos importa, y si no somos tan idiotas, ¿por qué nos dedicamos a cubrir el mundo de dolor? Y es cierto que miles de niños se alimentan sólo con arroz; y cuando miras al de al lado y lo ves tan necesitado, ¡que regalo tan preciado La Fortuna nos ha dado!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario